Figura Presidente

La figura del presidente de una Comunidad de propietarios

En el artículo de hoy hacemos una primera toma de contacto con la figura del presidente de una comunidad de propietarios.

Las comunidades de propietarios son entidades que carecen de personalidad jurídica propia, y están formadas por grupos de personas vinculadas como consecuencia de la posesión de unos determinados bienes, por lo que resulta necesario que existan órganos que las gestionen y actúen en su representación cuando sea preciso.

La regulación de estos órganos de gobierno la encontramos en el art.13 de la Ley de Propiedad Horizontal (LPH) y en su apartado 3, se especifica que:

«El presidente ostentará legalmente la representación de la comunidad, en juicio y fuera de él, en todos los asuntos que la afecten.»

Ley 49/1960, de 21 de julio, sobre propiedad horizontal.

Por lo tanto, la persona que ostente el cargo de Presidente, será la autorizada legalmente para representar a la Comunidad.

El cargo de presidente, ¿es obligatorio?

Tal como establece el art.13.2 de la LPH el cargo de Presidente tiene carácter obligatorio y deberá ser ejercido por una persona que ostente la condición de propietario.

Desempeñar el cargo de presidente es considerado como un deber inherente a la condición de propietario y su obligatoriedad reside en el carácter esencial e imprescindible de esta figura como representante de la Comunidad en juicio y fuera de él.

¿Quién puede ser designado Presidente?

Tal como hemos comentado, del art.13.2 LPH se extrae que para poder ser designado como presidente de una comunidad es condición necesaria ser el propietario legal de alguna de las propiedades que forman parte de la división horizontal, independientemente del coeficiente.

Si el nombramiento como presidente recayese sobre una persona que no cumple la condición de ser propietario, la jurisprudencia nos indica que el nombramiento sería nulo de pleno derecho, circunstancia que podría determinar la nulidad de cualquier actuación desarrollada por él.

Nos encontraríamos en la situación mencionada en el párrafo anterior en aquellos casos en los que se designase para desempeñar el cargo de presidente a un hijo, el cónyuge u otro familiar del propietario de un inmueble, sin que estos figuren legalmente como copropietarios del mismo.

¿Cuál es la duración del cargo?

Tal como establece el art.13.7 LPH, el nombramiento de los órganos de gobierno, y por lo tanto el de presidente, se hará por el plazo de un año, salvo que los estatutos de la comunidad dispongan lo contrario.

En el caso de que una comunidad quisiera establecer un plazo de duración distinto a este o al establecido en los estatutos, sería necesario obtener el acuerdo unánime de todos los propietarios.

¿Se puede renunciar al cargo?

En su art.13.2, la LPH ofrece la posibilidad de solicitar la renuncia al cargo por motivos justificados.

«El nombramiento será obligatorio, si bien el propietario designado podrá solicitar su relevo al juez dentro del mes siguiente a su acceso al cargo, invocando las razones que le asistan para ello.»

Ley 49/1960, de 21 de julio, sobre propiedad horizontal.

Por lo tanto, la obligatoriedad de asumir el nombramiento puede ser dispensada por un juez cuando concurran circunstancias excepcionales por las que podría verse comprometido o dificultado el buen funcionamiento de la comunidad y que no sean de pura conveniencia personal del propietario designado.

El juez resolverá mediante el proceso de equidad y designará en su caso un nuevo presidente que le sustituya.

Mientras se resuelve el proceso, quien fue nombrado presidente deberá seguir ejerciendo las funciones correspondientes, evitando de esa forma que la comunidad se encuentre con un «vacío» temporal en un cargo obligatorio como es el de presidente.

Entre los motivos que podrían ser alegados para la renuncia, podemos encontrar: la avanzada edad, el hallarse impedido física o psíquicamente, no saber ni leer ni escribir, el tener la residencia habitual en otra localidad, etc. En todo caso, han de ser causas fundadas que impidan el desempeño efectivo del cargo.

No obstante, sería posible y menos tedioso, que el presidente pueda manifestar su renuncia en Junta y alegar las causas que considere convenientes, siendo la propia junta de propietarios quien estime o no su admisión.

De no ser admitida la renuncia por parte de la Junta, el propietario designado debería desempeñar el cargo o solicitar el relevo al juez.

¿Se puede delegar el cargo?

Desempeñar el cargo de presidente es una obligación legal que recaerá sobre el propietario que haya resultado designado en la correspondiente Junta de propietarios, adquiriendo este, de forma personal e intransferible, la representación de la comunidad en juicio y fuera de él.

Por lo tanto, no se podrá delegar en otra persona distinta de la que ha sido designada, sin que quepa ningún tipo de documento privado o poder notarial que permita su delegación.

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La elección del presidente